El colegio les abrió sus puertas y los recibió con alegría, entusiasmo y mucho cariño. Cada estudiante de primer grado comenzó a escribir su propia historia en esta nueva etapa, descubriendo espacios, compartiendo sonrisas y animándose a aprender cosas nuevas.
En cada actividad se los vio participando, trabajando juntos y dando sus primeros pasos como parte de esta gran comunidad. Este primer día no fue solo una bienvenida, fue el inicio de vínculos, de confianza y de un camino que se construirá día a día.
Así, el colegio los abraza y los acompaña, para que cada uno se sienta reconocido, cuidado y feliz de pertenecer desde el primer momento.


























